¿Por qué el chocolate es adictivo?


¿Te gusta el chocolate? Muy pocas personas deben ser capaces de responder a esta pregunta con un rotundo "no", ya que el chocolate es un alimento prácticamente irresistible para todos. Comerse uno después del almuerzo, en la tarde acompañado de un café o por la noche viendo una película, son escenarios que de seguro muchos han vivido.

Sin embargo, hay quienes simplemente no pueden dejar de pensar ni siquiera un minuto en saborear un chocolate. Son los adictos al chocolate. Sí, porque este alimento sí provoca adicción, según afirma Rinat Ratner, nutricionista de Clínica Alemana.
"El chocolate genera endorfinas, que son las hormonas de la felicidad. Entonces el comerlo nos da una sensación de placer innegable", explica la especialista.
A esto hay que agregar que el chocolate mezcla la grasa con el azúcar, una combinación que genera una alta palatibilidad, esto es cuando un alimento es grato al paladar.
En consecuencia, el chocolate no genera simplemente una sensación de placer, sino que al consumirlo hay un efecto metabólico.
Por otra parte, son las mujeres las que más fácilmente caen entre sus redes, lo que se explica -de acuerdo a la nutricionista- por las variaciones hormonales que experimentan, sobre todo en los períodos cercanos a la menstruación cuando necesitan elevar sus niveles de serotonina (neurotransmisor que tiene mucho que ver con el estado de ánimo).

"La mujer también es más depresiva, entonces tiene una mayor predilección por estos alimentos para sentirse mejor", agrega Rinat Ratner.
Según la especialista, la adicción al chocolate no está asociada a ninguna enfermedad. Sin embargo, estudios han demostrado que las personas con exceso de peso necesitan dosis más altas de este tipo de alimentos para mantener sus niveles de serotonina similares a los de las personas que tienen un peso normal. "Entonces la cantidad que comen los obesos para conseguir el mismo resultado placentero tiene que ser mayor, es decir, tienen una mayor ingesta para obtener el mismo efecto energético o endorfínico de felicidad o de placer", sostiene la nutricionista.

Secuelas en la nutrición Rinat Ratner afirma que el consumo diario de pequeñas cantidades de chocolate -no más de 30 gramos, algo así como una caja de fósforos- tiene un efecto beneficioso para la salud, ya que este alimento tiene una gran cantidad de antioxidantes que protegen al corazón. Sin embargo, dosis mayores generan un aporte calórico excesivo.
También es importante considerar la calidad del chocolate que se consume. "Un chocolate que sea beneficioso para la salud tiene que tener sobre un 70% de cacao", dice la especialista. Hay otros, en tanto, que tienen mucha cantidad de mantecas vegetales e incluso animales además de leche entera, y finalmente aportan una cantidad de grasa que no es saludable.
"El chocolate que es de baja cantidad de cacao aporta solamente grasas de mala calidad y azúcares, lo que puede contribuir a elevar los niveles de colesterol, de triglicéridos y aportar una cantidad de calorías considerable que finalmente favorece el exceso de peso", advierte la nutricionista.
Por esta razón, los únicos chocolates recomendables de consumir, sostiene Rinat Ratner, son el cacao amargo en polvo sin azúcar, al cual se le puede agregar leche descremada y algún endulzante; el chocolate que tiene más de un 70% de cacao y algunos productos que se venden en el mercado y que usan chocolate, pero son libre de grasa y azúcar, como por ejemplo los helados descremados.
Y si consumir estas alternativas resulta imposible, pero la necesidad de comer chocolate se mantiene, la opción es reemplazarlo por algo que genere los mismos efectos y esto es la actividad física. "El ejercicio es un potente elevador de las hormonas de la felicidad, por lo tanto mejor dejar de lado el chocolate y hacer un poco de ejercicio, incluso los beneficios van a ser mayores", concluye la nutricionista.

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