Comer, mantenerse y belleza. Escaparate internacional de ventas. Nadie puede darnos felicidad, porque la felicidad está en nuestro interior. El deseo es considerado la causa de todo sufrimiento. Actívate. Hace unos años decidí perder peso, pero sin éxito, volvía a recuperar los kilos perdidos. Hasta que decidí aprender nutrición y encontré, por fin, mi piedra filosofal alimenticia: adelgazar comiendo. NADIE DEBE AUTOMEDICARME. Lo que dice este blog es solo orientativo.
¿El pollo es tan malo para el colesterol como la carne roja?
Hasta
ahora las carnes blancas estaban más o menos bien vistas. Sus bajos
niveles de grasas las convertían en una opción incluso para los que
querían perder peso. Pero resulta que al final no eran tan buenas
Hace algo más de un año, la American Heart Association, la organización más importante del mundo en lo que a salud cardiovascular se refiere, publicó su nueva 'Guía dietética', encargada de recomendar a la población estadounidense (y en gran medida a todos los habitantes del mundo desarrollado) cómo debían comer para estar sanos. Hasta aquí, ningún problema. La polémica vino dada porque en esta edición de la susodicha guía, la AHA quitaba las restricciones (que anteriormente sí existían y eran muy severas) al colesterol.
La idea detrás de este cambio de política es que, en los últimos
tiempos, esta molécula ha dejado de ser temida, al menos tanto como
antes. La 'nueva ola' en lo que a colesterol se refiere se basa en esta
máxima: "No es malo tener el colesterol alto, siempre y cuando los niveles de los distintos tipos estén equilibrados". Por supuesto, unos pocos meses después, en marzo de este mismo año, los National Institutes of Health (NIH) y la propia AHA publicaron un estudio
en el que se dejaba claro que el colesterol es peligroso... y mucho.
Para poner en perspectiva la gravedad del asunto, en dicho trabajo
científico se dejaba claro que "consumir de tres a cuatro huevos a la semana se ha asociado con un riesgo de un 6% mayor de sufrir un accidente cardiovascular (como un infarto de miocardio o un ictus) y un aumento del 8% del riesgo de morir por cualquier otra causa". Todo ello vinculado al colesterol.
"Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos que el pollo aumentaba lo mismo el colesterol"
Sin embargo, hasta el momento teníamos más o menos claro qué alimentos
eran buenos para mantener a raya los niveles peligrosos de esta molécula
y cuáles eran terribles para cumplir con este mismo propósito. ¿Pescado? Genial. ¿Verduras? Perfectas. ¿Panceta? No tanto.
Así, en parte gracias a la ciencia y en parte gracias a la cultura
nutricional popular, sabíamos qué era bueno para mantener controlados
nuestros niveles de LDL (el colesterol malo) y de HDL (el bueno).
Por supuesto, siendo este un artículo relacionado con un estudio
revelador, las noticias que nos esperan no son especialmente buenas.
Todo se debe a un trabajo publicado por investigadores del Children's Hospital Oakland Research Institute (CHORI) y de la Universidad de California en San Francisco que dice que las carnes blancas (como el pollo), que en tan alta estima teníamos en lo que mejora de salud se refiere, no son tan maravillosas como todos creíamos.
Foto: iStock. Los investigadores descubrieron que consumir cantidades comparables de carne roja o de pollo (u otras aves) aumentaba de forma similar los niveles de colesterol,
sobre todo si se comparaba con cuánto aumenta el nivel en sangre de
esta temida molécula si se consume la misma cantidad de proteínas
provinientes de los vegetales, sobre todo de la soja.
"Cuando nos planteamos hacer este estudio, esperábamos que las carnes
rojas presentasen unos efectos adversos en los niveles de colesterol en
sangre de mayor magnitud que las carnes blancas. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos por nosotros mismos que ese no era el caso", explica uno de los autores principales del estudio, el doctor Ronald Krauss.
Para mantener dentro de la lógica los resultados obtenidos, los investigadores no echaron mano del temido beicon ni de las salchichas u otros productos procesados, sino de carne pura y dura de ternera para las carnes rojas, y excluyeron los pescados de la clasificación de carnes blancas. Técnicamente podríamos decir que tenían planeado un tipo de guerra 'pollo vs. ternera'.
Entonces, ¿cómo controlar el colesterol?
Los investigadores hicieron varios descubrimientos (tanto buenos como malos) durante su trabajo. El primero es que resulta que lo más recomendable para reducir la cantidad de colesterol en sangre es echar mano de las proteínas de origen vegetal como el tofu. La segunda es que consumir grandes cantidades de grasas saturadas aumenta la concentración en nuestro torrente sanguíneo de "moléculas de colesterol LDL de gran tamaño", las cuales tienen una una menor relación con las enfermedades cardiovasculares que las moléculas de LDL de menor tamaño. Esas son las (más) peligrosas.
Foto: iStock. Como sabían que los resultados (que, como ellos mismos avisan, "no se esperaban para nada") iban a tener una gran recorrido por medios de comunicación, la comunidad científica y la población en general, han sido más que cuidadosos con sus declaraciones y con lo que querían decir. Por ejemplo, avisan de que, en efecto, el consumo de carne de ave aumenta los niveles de colesterol de aquel que la ingiere, pero que estos están en su mayor parte comprendidos por moléculas de gran tamaño, las que, al parecer, son mucho menos peligrosas que las de menor tamaño y, por lo tanto, la relevancia de los resultados es menor que lo que indican los niveles totales.
"Nuestro estudio indica que las recomendaciones actuales de reducir el consumo de carne roja, pero no el de carne blanca, no deberían estar basadas únicamente en sus efectos sobre los niveles de colesterol en sangre. La carne roja tiene otras propiedades (ajenas al colesterol) que afectan a nuestra salud cardiovascular y son estas las que deberían ser investigadas en un laboratorio", apostilla el doctor Krauss.
Solo la mitad de los pacientes que ha sufrido un infarto tiene el colesterol LDL bien controlado
Unas tasas elevadas de colesterol LDL (c-LDL, conocido
popularmente como “colesterol malo”) están consideradas por los
especialistas como uno de los factores causantes de enfermedad
cardiovascular más importantes. Sin embargo, en la actualidad menos de
la mitad de los pacientes que ya han sufrido un primer evento
cardiovascular y que reciben tratamiento hipolipemiante (reductor de los
niveles de lípidos en sangre) presenta unos niveles adecuados de c-LDL,
según se desprende de los resultados del estudio multicéntrico
EUROASPIRE V1.
Y aunque el c-LDL es el factor de riesgo modificable más relevante en
la prevención de las patologías del corazón, lo cierto es que más de la
mitad de los pacientes que ya han padecido un infarto o algún evento
cardiovascular desconoce el papel que han jugado en ello sus niveles de
LDL, según una reciente encuesta.
Ante el desconocimiento que existe entre los pacientes y la
dificultad de establecer estrategias de control por parte de la
comunidad médica, la Fundación Española del Corazón (FEC), dentro de su
proyecto Mimocardio, junto a la Fundación Española de Arteriosclerosis
(FEA) y con la colaboración de la compañía biotecnológica Amgen, han
lanzado la campaña de concienciación ‘Lipid Day. Controlar el colesterol
está en tus manos’, a la que se han sumado 30 hospitales.
Como apunta la doctora Almudena Castro, directora del programa
Mimocardio de la Fundación Española del Corazón y jefa de Rehabilitación
Cardiaca del Hospital Universitario La Paz , el porcentaje de pacientes
que han sufrido un primer infarto y que sin embargo siguen sin tener
controlado el colesterol es elevado: “Es un escenario preocupante si
se tiene en cuenta que las probabilidades de sufrir un segundo infarto,
si no se alcanzan los objetivos óptimos de colesterol LDL, aumentan en
más de un 50%”. En estos pacientes de muy alto riesgo cardiovascular, el objetivo de
LDL debe ser inferior a 70mg/dl. Perseguir esta cifra es clave, ya que
por cada reducción de 40 mg/dl en los niveles de colesterol LDL
disminuye el riesgo relativo de acontecimientos cardiovasculares un
20-25%3. Medición del colesterol, clave en la prevención de las ECV
La campaña ‘Lipid Day’ ha recorrido hoy buena parte de la geografía
española, haciendo un llamamiento firme a la necesidad de tener bajo
control las cifras de colesterol, especialmente en aquellos pacientes
que ya han sufrido un primer evento cardiovascular. Se han realizado
mediciones de colesterol LDL en el vestíbulo de varios hospitales y se
ha informado sobre el control de los factores de riesgo cardiovascular
contando para ello con el apoyo de profesionales sanitarios y pacientes
expertos.
Para José Motellón, director médico de Amgen Iberia, “desde Amgen
defendemos que el abordaje de las enfermedades cardiovasculares depende
de todos nosotros, desde la industria, a los profesionales y los
propios pacientes. Por eso hemos apostado por colaborar en una campaña
global de una magnitud tan importante como Lipid Day”.
Porque uno de los principales mensajes, aún muy desconocido entre la
población general y que subraya el Dr. Carlos Macaya, presidente de la
FEC, es que “el 80% de las enfermedades cardiovasculares son
evitables, basándose su prevención en el mantenimiento de un estilo de
vida saludable y el control de los principales factores de riesgo. Una
cifra que contrasta con el hecho de que las enfermedades del sistema
circulatorio continúan siendo la primera causa de fallecimiento no solo
en España, sino a nivel mundial”. Según los últimos datos del
Instituto Nacional de Estadística, correspondientes a 2016, el 29,2% de
las muertes en nuestro país se deben a enfermedad cardiovascular, un
porcentaje que, si bien se ha reducido en 3,6 puntos respecto al año
anterior, sigue siendo muy significativo.
La FEC informa de que la hipercolesterolemia es la causante de
aproximadamente una cuarta parte de la mortalidad por causa
cardiovascular. Así, el colesterol elevado provoca en nuestro país el
24,6% de los fallecimientos por enfermedad cardiovascular en el caso de
los hombres, y del 22,5% en mujeres.
Además, el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España
(ENRICA) revela que más de la mitad de la población española tiene
hipercolesterolemia (colesterol total ≥ 200mg/dl), pero solo uno de cada
dos está diagnosticado. España, está mejor que otros países en control de LDL, pero queda aún mucho que mejorar
Recientemente se han publicado los resultados del estudio
multicéntrico EUROASPIRE V1, con participación de 27 países entre los
que se encuentra España, que han evaluado el uso de tratamiento
hipolipemiante (reductor de los niveles de lípidos en sangre). El uso de
este tipo de terapia farmacológica en España es muy elevado, un 98%,
superior a la media de utilización entre el resto de países (del 84%).
En lo referente a la consecución del objetivo de control de LDL inferior
a 70 mg/dl entre los que recibían tratamiento hipolipemiante, en España
nuevamente el resultado fue superior a la media (49% frente al 32%,
respectivamente). Ahora bien, como puntualizan los expertos, los niveles
de LDL continúan siendo elevados, tanto en nuestro país como en el
resto, a pesar de una elevada utilización de los tratamientos
hipolipemiantes tradicionales.
En lo referente a los factores de riesgo modificables, la doctora Castro remarca que “el
estudio EUROASPIRE V ha evidenciado que el sedentarismo es un factor de
riesgo que va en aumento, así como la obesidad y la diabetes, cuya
incidencia se está incrementando de forma exponencial en toda Europa y
también en España”. Entre las herramientas para mejorar el manejo
de los pacientes, la doctora destaca el papel clave de las Unidades de
Rehabilitación Cardiaca, ya que los hospitales dotados de este recurso
refieren pacientes con los factores de riesgo, incluido el colesterol,
mejor controlados que aquellos centros que no cuentan con estas
unidades.
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